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¿Qué es y cómo funciona una Caldera de biomasa?

Las estufas de biomasa o más conocidas como estufas de pellets son apropiadas para calentar una estancia relativamente pequeña. Si lo que buscas es calentar toda la casa o una empresa o estancia muy amplia la opción conveniente sería instalar una caldera de biomasa.

Lo primero cosa que debemos tener en cuenta es, qué es precisamente la biomasa como carburante. La biomasa es la parte biodegradable de restos biológicos, ya provengan de la agricultura  como el hueso de aceituna, cáscara de almendras, pistachos, sarmientos, orujos, etc,  de restos o desechos  industriales y forestales. Como fuente de energía, puede generar tanto calor como electricidad, si bien es considerablemente más eficaz para generar calor.

Existen muchos tipos o clases  de biomasa, desde leños, a astillas de madera o bien pellets, siendo estos últimos los más utilizados a día de hoy. Además de por su costo muy competitivo, por su alto coeficiente calorífico y  de su eficacia y su compromiso con el medio ambiente por producir poquísima cantidad de humos y no emitir CO2. Se trata de pequeños tubos de madera hechos de virutas y serrines comprimidos y secados. Es conveniente adquirir pellets siempre con garantía y certificación algo más caro pero con sello de calidad, ya que los que se venden a precios demasiado económicos, habitualmente suelen  mezclarse con resinas o bien otros materiales que generan más humos y pueden ser dañinos para el medioambiente.

Por lo general, casi siempre  la madera que se utiliza para crear la biomasa procede de fuentes renovables donde los árboles son replantados. Los restos de madera son considerablemente más eficaces cuando son usados en calderas de biomasa que en fuegos abiertos. Esto es debido a que el flujo de aire es limitado, hecho que supone un aislamiento significativo para preservar el calor.

Hay diferentes asociaciones y conjuntos con alto grado de concienciación que han apostado por la biomasa. Actualmente existen datos que confirman que se trata de una de las primordiales fuentes renovables en Andalucía y con mayores posibilidades de desarrollo. En cualquier caso,  la instalación de los sistemas de biomasa y biocombustibles están de moda y se usan cada día como fuente de energías renovables tanto a nivel familiar, agrícola y también industrial.

Una de las principales ventajas, es el hecho de emplear restos o residuos de otras actividades y que supone reciclar y por tanto, mejorar el medio ambiente. Es además de esto un carburante que no se halla sujeto a fluctuaciones del mercado tan exageradas como las de los carburantes  fósiles derivados del petróleo o el gas.

La distribución del pellet cada vez se hace de forma más cómoda, si bien en otros países de Europa están más extendidos. En determinados puntos de España se cuenta con camiones cisterna que sirven los productos de biomasa puerta a puerta.

Por todo esto,  las calderas de biomasa, son ideales para reemplazar las antiguas calderas de diesel o propano en empresas y zonas rurales, puesto que se puede aprovechar la biomasa que tenemos muy cerca.

La instalación de una caldera de biomasa

Se pueden conectar a cualquier sistema anteriormente existente, con lo que son muy simples de instalar. Se pueden, además de esto, conjuntar con otras tecnologías renovables como la solar térmica para agua caliente sanitaria o bien los paneles fotovoltaicos para la producción de electricidad. Todo depende de si empleamos la caldera de biomasa para generar calor o bien electricidad.

Cuando nuestro objetivo es la producción eléctrica, el proceso tras la quema de carburante es un tanto más complejo. La biomasa genera vapor, el que se emplea para hacer virar turbinas. La rotación de las turbinas activa un generador que genera electricidad. Muchas plantas generadoras de lignito asimismo agregan biomasa a sus procesos de quema de lignito o sea, combustión,  para reducir las emisiones producidas en el proceso.

La biomasa asimismo se puede gasificar ya antes de la combustión. Los gases, por norma general, se queman de forma más limpia y más eficaz que los sólidos, los que dejan la supresión de los materiales tóxicos. La gasificación asimismo torna posible el empleo de la biomasa en las turbinas de gas de ciclo combinado, como las que se emplean en las últimas plantas de generación de gas natural. Con el empleo de la gasificación, las plantas pueden conseguir eficiencias considerablemente más altas. Los pequeños sistemas de gasificación de biomasas modulares son muy apropiados para aprovisionar a las comunidades alejadas de electricidad.

Además de esto, la descomposición de la biomasa en los basureros genera gas metano de forma natural, el que puede ser aprovechado y quemado en una caldera para generar vapor para la generación de electricidad.

En un principio,  la inversión inicial en una caldera, puede ser incluso del doble a la de gasóleo, pero eso sí, se amortiza en unos 3 años con el ahorro en combustible.

El mantenimiento de una caldera de biomasa es bastante fácil. Muchas tienen auto-ignición, con extracción de cenizas y se auto limpian, y totalmente automatizadas. La mayor parte de las versiones familiares solo precisan llenarse una vez por semana y vaciarse una vez cada un par de meses con la ayuda de un aspirador. Eso sí, tras la época de frío es recomendable una limpieza general a fondo, incluyendo los conductos.

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