Echimeneas

En Echimeneas encontrarás todos los trucos para hacerte tu propia chimenea

Historia de la chimenea (2º parte)

Las primeras chimeneas se hicieron de planta circular; el tubo de salida de humos estaba empotrado en el espesor del muro, y pies derechos superados de cartelas con mucho vuelo sostenían el manto, que se enlazaba con la pared por medio de una campana semicónica.

Después del siglo XIII se hicieron de planta rectangular; el fondo o trashogar se guarnecía con tejas o una placa fundida, el manto se formaba con grandes piedras o dovelas en arco curvo o adintelado, y la campana cónica se transformó en piramidal. En otras ocasiones el trashojar volaban por fuera cuando las paredes no eran muy gruesas.

Particularmente a partir del siglo XIV fue cuando halló la pintura y la escultura empleo en la decoración de las chimeneas, tanto en sus jambas como en sus lienzos y guarniciones, cubriéndolas de escudos y bajorrelieves. En el mismo siglo en Inglaterra comenzaron a arrimarse las chimeneas a las paredes, costumbre adoptada en Francia desde dos siglos antes, pues, según cuenta Tomlisson, en dicha época aún subsistía el uso del hogar aislado en el centro de las habitaciones.

Los artistas italianos del Renacimiento, que renovaron el estilo decorativo de todas las partes de los edificios, cambiaron la forma primitiva de la chimenea francesa, que era saliente del muro y con campana voladiza, metiéndola en la pared y dándole la forma y aspecto de un cajón rectangular, en cuyo fondo se situaba el hogar, perdiendo con tal disposición las principales ventajas que la primitiva tenía de aprovechar mejor el calor en las habitaciones.

En el Renacimiento se adornaron los mantos con escudos y medallones sostenidos por niños y se cuajaron las jambas con adornos del estilo clásico. En esta época las dimensiones del hogar disminuyeron al par que se desarrollaba la decoración; e iguales disposiciones se encuentran en las chimeneas del siglo XVII, en que el mármol comenzó a sustituir a la piedra común. Entonces aparecieron los espejos colocados sobre las mesillas, que se ensancharon para poder dar cabida y colocación a mil objetos variados de adorno y lujo, como relojes, candelabros, vasos, etc.

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